Imágenes del Viajero desde Ciudad Bolívar . Puerto Las Lanchitas . Desde aquí inicio el recorrido . Fotos enviadas por Biotrek
jueves, 12 de mayo de 2016
lunes, 2 de mayo de 2016
El viajero esta en camino
Abrazado por la lluvia, el viajero deposita en el regazo del transporte su valiosa carga. Cada uno de sus latidos saborean el encuentro con el Orinoco, con el Delta, con los Waraos. Llego el momento. Cada gota sabe a vivencia. Ciudad Bolivar sera testigo de su mirada ansiosa al colocar la canoa en el agua para emprender el esperado viaje.
El viajero esta en camino, ya muy cerca del comienzo. Salio a las 10 am de este hermoso primero de Mayo.
Agradecidos con Biotrek, quienes se han encargado del traslado.
lunes, 25 de abril de 2016
viernes, 8 de abril de 2016
Algo como el viento.
En tiempos de tecnología, que no significa desarrollo humano y humanista, cuesta imaginar algunos hechos básicos de tiempos pasados y que, afortunadamente, sobreviven en el presente.
La wajibaka, curiara Warao, ha surcado los ríos y caños por siglos, tal vez, milenios.
Luego de nacer de un tronco de árbol y de las manos del artesano -constructor (Moyotu), la curiara transporta personas, alimentos, lleva a cazadores y recolectores a sus faenas de una forma silenciosa y absolutamente amigable con el ecosistema.
El silencio de estos espacios es atesorado por el Warao.
Su habitar silencioso, su transitar en las curiaras, un ir sublime a través de caños y ríos, los convierte en seres que se parecen al viento.
Después de morir y casi en la misma forma en la que viven, el Warao se transforms en Hebu (hebu, "algo como el viento").
La wajibaka, curiara Warao, ha surcado los ríos y caños por siglos, tal vez, milenios.
Luego de nacer de un tronco de árbol y de las manos del artesano -constructor (Moyotu), la curiara transporta personas, alimentos, lleva a cazadores y recolectores a sus faenas de una forma silenciosa y absolutamente amigable con el ecosistema.
El silencio de estos espacios es atesorado por el Warao.
Su habitar silencioso, su transitar en las curiaras, un ir sublime a través de caños y ríos, los convierte en seres que se parecen al viento.
Después de morir y casi en la misma forma en la que viven, el Warao se transforms en Hebu (hebu, "algo como el viento").
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